Domingo, 22 Agosto 2021 00:00

Héroes Anónimos | “He cantado para alegrar al pueblo y nunca me he dado por vencido”

Héroes Anónimos | “He cantado para alegrar al pueblo y nunca me he dado por vencido”

Juan Pedrón Bolívar –conocido como “El Biri”–, es uno de los exponentes del merengue caraqueño, y además, un referente musical y cultural, en la salsa afrocaribeña y afrovenezolana. Fue honrado como Patrimonio Cultural Viviente.

Por: Yajaira Soler Mendoza.

Fotos: Joel Ochoa.

(Caracas, 22 de agosto de 2021/Prensa PGR).- Hablar de nuestro entrevistado, es hablar de la historia viva de la cultura nacional. Nuestra edición nro. 18  de Héroes Anónimos, se viste de fiesta y presenta a Juan Ramón Pedrón Bolívar –conocido con sus seudónimos artísticos “El Jhonny” “El Biri” o “Burundanga”–, nació el 07 de julio de 1942, en la población de Caucagua (Edo. Miranda). Sus descendientes, fueron esclavos de la familia del Libertador en las Haciendas de Capaya y San Mateo. A los 7 años, se muda con su familia al Barrio Buenos Aires (Parroquia Santa Rosalía), donde reside actualmente. Es músico, cantante, compositor, percusionista, arreglista, director de orquesta, folklorista, técnico agrónomo y botánico. Impulsor de la salsa afrocaribeña y afrovenezolana, como del merengue caraqueño.

Trayectoria musical de “El Biri”

“El Biri”, expresa que de sus tíos heredó la vena musical, pero es a través de su primo, Luisín Landáez (exponente de la guaracha venezolana), aprendió los ritmos musicales caribeños. Se inicia en la música, en 1958 (año en que cayó la dictadura de Marcos Pérez Jiménez), con la Sonora Tropical –de la mano de Carlos Ascanio–, con los géneros del son, la guaracha y el danzón cubano.

Acompañó musicalmente a celebridades como: Celia Cruz, Tito Puente, Tito Rodríguez, Cheo Feliciano, Justo Betancourt, Vitico Avilés, Nilo Borges, Rolando La Serie, Daniel Santos, Dámaso Pérez Prado –conocido como “El Rey del Mambo”–, la Sonora Santanera de México… y presentarse en el Show de Victor Saume (1957). Debutó en películas humorísticas con los actores mexicanos Ramón Valdéz (Tin-Tan) y Marcelo Chávez, en 1965.

Es jubilado de la Banda Marcial de Caracas y de las FANB: “Hasta militares y directores de orquestas, recibieron mi formación musical”, comenta Pedrón. También  coordina la Orquesta de la Tercera Edad, y gratuitamente, forma a niñas, niños y adolescentes de la comunidad –donde los adoptó como sus nietos–, para que despierten su vocación musical.

Talento venezolano con sello internacional

“He cantado para alegrar al pueblo en mis presentaciones y nunca me di por vencido. Con orgullo digo que estuve al lado de prestigiosos referentes musicales internacionales que me dieron a conocer. Viajé por toda Venezuela, a Brasil, Colombia, Cuba, Estados Unidos, España, Francia, Panamá, Puerto Rico y Suecia”. Narra Pedrón y hasta la fecha, tiene una discografía de treinta clásicos musicales –entre long play (LP) y discos compactos–.

Merecedor de una lluvia de reconocimientos

“El Biri”, nos muestra sus medallas de honor, reconocimientos, diplomas, placas… recibidas en toda trayectoria musical. En 2017, lo honran como Patrimonio Cultural Viviente por el Instituto de Patrimonio Cultural (IPC). En 2018, es nombrado como Embajador por la Paz, por la Organización “UniPaz para el Mundo”. También es Patrimonio Cultural Viviente por el Edo. Miranda.

Defensor del merengue caraqueño “El Rucaneao”

Nuestro entrevistado, expone que la historia del merengue caraqueño comienza con el rucaneo: Ritmo que nació en los sectores más empobrecidos de la ciudad (los burdeles, los arrabales), a comienzos del siglo XX y mezclados de ritmos latinos. El rucaneo, deriva de la movida de la voz del merengue. Respecto al ritmo corporal, el hombre aplicaba ‘el pulir la hebilla’, ‘darle maraca’ o ‘darle cintura’, a su pareja –de ahí la frase: ¡Rucanéalo mi negro!–. Si la mujer rucaneaba, era mal visto en el entorno social (la señalaban como ‘mujer de la mala vida’).

Llegó a ser festivo en los sectores populares, e incluso, el hombre demostraba sus ‘cualidades seductoras’, para enamorar a su pareja de baile. Luego este ritmo se incorpora a los carnavales y las parroquias participantes (en templetes o caravanas), e imponían su ‘rucaneo’: San Juan, La Pastora, San José y Santa Rosalía –que eran las más célebres en ese entonces– y competían para mostrar mejor su ritmo, sus caravanas y por supuesto, a su reina.

Al llegar a la ‘alta sociedad capitalina’, fue a través del maestro Luis Alfonso Larraín (referente de las orquestas de bailes de las décadas de los 40, 50 y 60), donde tomó auge el merengue rucaneao. Luego impusieron su propio ritmo orquestas como La Billo´s Caracas Boys, Pedro Belisario, Leonard´s Melody... en la década de los 60, dándole fuerza al merengue caraqueño.

Respecto al término de cañonero, bajo éste género, plantea nuestro entrevistado que es un error. “Nuestro merengue lleva  cuatro fases: 1) El rucaneao: La parte ritmica. 2) El boteao: La más suave y va de la mano con el dominicano. 3) La guasa: El tiempo lento y jocoso del merengue. 4) El sancochero: Lo sabroso del ritmo.  Ahora bien ¿A qué se debe el mal término de cañonero? En la década de los 50, existían músicos por las Esquinas Torre a Veroes (Centro de Caracas) y era el punto donde iban a contratarles. Cuando el interesado contrataba sus servicios –para fiestas y ocasiones especiales–, el director le preguntaba: ¿Cómo quiere la agrupación? ¿Medio Cañón? (3 músicos) ¿Cañón completo? (6 músicos). De acuerdo a las posibilidades, el interesado elegía sus servicios musicales. De ahí viene ese término que por error, se le conoce a nuestro merengue”, argumenta nuestro entrevistado.

Así mismo, plantea que en los actuales momentos, el merengue caraqueño está en extinción. Sólo quedan grupos como Los Antaños del Stadium y Los Antaños de Caracas (donde Pedrón fue fundador de la primera, por 17 años y director actual de la segunda). “No se le ha dado impulso, ni mucho menos, rescatarlo por los medios de comunicación o por la iniciativa de crear una escuela de formación a favor de éste género musical. Las nuevas generaciones deben conocerlo. Soy divulgador de dicho género y hay que darle vida”. Asevera.

Agradecido por las muestras de  apoyo que ha recibido

Confiesa “El Biri”, que gracias a organizaciones culturales –específicamente, la salsa–, han dado a conocer su trayectoria por entrevistas radiales, prensa y hasta las redes sociales: “Si no fuera por ellos, este mortal, no se conoce por esos lares. Quiero de verdad agradecer a la Sección Dominical Héroes Anónimos de la Procuraduría General de la República, esta  maravillosa oportunidad de entrevistarme. Ustedes están realizando un gran trabajo para visibilizar a referentes de la cultura venezolana, quienes están al olvido y otros, han fallecido”. Se despide con una simpática sonrisa y su ‘rucaneo’ muy característico.

 

 

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