“El Libertador ni fue envenenado ni murió de tuberculosis”
Por: Yajaira soler Mendoza y Fidel Antillano / colaboración Ciudad CCS
Caracas, 09 de mayo de 2021 (Prensa PGR).- En esta quinta edición de Héroes Anónimos, nos honra y nos complace presentar al Dr. Ángel Viloria-Petit (Investigador-Titular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, autor y catedrático de talla nacional e internacional), quien relata de forma amplia, su experiencia como uno de los coordinadores del equipo de investigación de la Comisión Presidencial designada, para llevar a cabo los Estudios Forenses de los Restos del Libertador Simón Bolívar (2008-2012).
¿Dentro de esta ardua investigación científica, técnica e histórica, cuáles han sido los resultados de la exhumación de los restos del Libertador –hasta los momentos–, en el ámbito nacional?
Desde hace 11 años se ha realizado un seguimiento a los estudios forenses de los restos del Libertador. En aquel entonces, en mi condición de Director del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), no me tocó ahondar de forma directa en las investigaciones forenses, sino desempeñarme como miembro del equipo coordinador. Participé en la labor de compilación y evaluación de los resultados de esta investigación bastante compleja. Ahora, lo vemos en retrospectiva por los años que han pasado. Lo más importante es que se han identificado los restos del Libertador con técnicas avanzadas forenses (como es el estudio del ácido desoxirribonucleico, llamado ADN). Se verificó la identidad de sus restos, junto a los restos de sus hermanas (sepultadas en la Catedral de Caracas). También se adelantaron estudios sobre las posibles causas de las enfermedades del Libertador, descartándose la tuberculosis, al no hallarse evidencias moleculares que determinen que el Padre de la Patria se hubiese infectado con la Mycobacterium tuberculosis (bacteria que produce esta enfermedad respiratoria). También se realizaron estudios para determinar trazas moleculares de otros microorganismos, el cual arrojó resultado negativo (infecciones de hongos o protozoarios).
Las hipótesis que quedan sobre la mesa, no son muchas. Algunas de ellas, han sido propuestas por médicos especialistas desde hace muchos años y deben ser revisadas –particularmente, donde establecen que haya sido producto de una “amibiasis hepática-pulmonar”–, hipótesis planteada por un médico colombiano, hace más de 60 años. Otros importantes resultados forenses, fueron los estudios imagenológicos del cráneo del Libertador. Permitió efectuar una reconstrucción a través de software de computadora y generar una imagen hipotética con otros métodos (mucho más precisos que las pinturas). Causó gran sensación y se generó controversia, cuando apareció por primera vez la nueva imagen de Simón Bolívar, divulgada por el Comandante Chávez en el 2011 –imagen que hoy en día tenemos representada en muchos espacios públicos, institucionales y en impresos oficiales, como nuestros billetes–.
Se adelantaron también otros trabajos científicos, como la reconstrucción de la vestimenta que portaba El Libertador cuando lo sepultaron. También, está la morfometría (estudios de las dimensiones de los restos óseos), que verifican la identidad del Libertador con las proporciones somáticas que han sido registradas históricamente, por los testigos presenciales que estuvieron junto a Bolívar, en vida y en el momento de su muerte.
En estas investigaciones, trabajó arduamente un equipo muy grande: al menos 52 técnicos, científicos, e investigadores nacionales y extranjeros (UCV, ULA, Universidad del Zulia, Universidad de Granada-España, Universidad de Surrey-Reino Unido, Fiscalía General de la República, IVIC, CICPC, Fundación Instituto de Estudios Avanzados -IDEA, y otros). Tomó dos años organizar los protocolos de la exhumación de los restos del Libertador. Tales investigaciones fueron respaldadas por el Ejecutivo Nacional, bajo Decreto Presidencial N° 5.834 (Gaceta Oficial N° 38.860, de fecha 29/01/2008), por el cual se instruyó la creación de una Comisión Presidencial de Alto Nivel, encabezada por el Vicepresidente Ejecutivo, Fiscal General de la República, diez Ministros del Poder Popular (Despacho de la Presidencia de la República, Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Relaciones Exteriores, Finanzas, Defensa, Salud, Educación, Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Cultura) y el Presidente del Instituto de Patrimonio Cultural; con el fin de planificar y activar el proceso de investigación histórica y científica de los eventos relacionados con la muerte de Simón Bolívar (Santa Marta-Colombia, en 1830), y el traslado de sus restos a Venezuela (1842).
Muchas personas aportaron su experiencia, sus conocimientos hacia esta gran tarea y particularmente, la protocolización de los métodos que se realizaron para garantizar la toma de muestras, la exhumación, el cambio de los restos del Libertador a un nuevo sarcófago (todo esto en correspondencia a la construcción de un nuevo mausoleo, detrás del Panteón Nacional). Fue una operación muy compleja que llevó más de dos años.
¿Cómo fue el apoyo que prestaron investigadores, académicos, médicos y forenses expertos a nivel internacional; en los estudios derivados de la exhumación de los restos del Libertador?
Como toda comunidad científica, mantuvimos una constante comunicación con nuestros pares en otros países. Contamos con la colaboración desinteresada de investigadores muy serios –sin que representara intereses particulares detrás de ellos–, y aportaron su valioso trabajo. Entre ellos tenemos a la Universidad de Granada (España), con el Dr. José Antonio Lorente y su equipo (responsables de la realización de las pruebas independientes de secuenciación de ADN, cuyos resultados se contrastaron en el IVIC y en el IDEA). El Dr. Lorente está ligado moral, científica e históricamente con nuestro país, en relación a los estudios de los restos del Generalísimo Francisco de Miranda (se adelantaron antes que los estudios del Libertador y aún no han sido culminados). También se contó con la colaboración de un investigador de la Universidad de Surrey (Inglaterra), el Dr. Michael Taylor, persona clave en la detección de trazas del ADN de los posibles microorganismos patógenos que pudieron haber causado la enfermedad y muerte del Libertador.
Del mismo modo, contamos con colaboradores de Cataluña, quienes ayudaron a los forenses e imagenólogos venezolanos, en la reconstrucción del rostro de Bolívar. También se contó con la labor desinteresada de historiadores e investigadores de otros países, quienes colaboraron en este significativo trabajo.
¿Cree usted que el Estado Venezolano tiene una deuda moral e histórica, por la cual realizar las investigaciones que conduzcan a la ubicación y reconocimiento de los restos de Francisco de Miranda, Simón Rodríguez y Manuelita Sáenz?
Claro. Existen numerosos estudios detalladísimos sobre estos tres personajes. Quizá el más estudiado sea Miranda. La Profesora Carmen Bohórquez, ha escrito una importante obra sobre Francisco de Miranda. Ella permanece tras la iniciativa de investigaciones orenses de los restos óseos recuperados de las fosas comunes del Arsenal de La Carraca (Cádiz-España), donde fue sepultado Miranda, para tratar de identificar sus restos. Quizás, por razones presupuestarias, se paralizaron estas investigaciones –aunado a la crisis pandémica–.
Respecto a Manuelita Sáenz, hay que indagar con profundidad dónde pudieran estar sus restos. En el Panteón Nacional –solo se conserva, a manera de símbolo–, una muestra de tierra traída de Paita (Perú), donde murió. En el caso de Simón Rodríguez, se sabe hace algunas décadas, trasladaron al Panteón Nacional unas reliquias –presuntamente recuperadas de su tumba en Perú–. Sin embargo, otras evidencias recientemente develadas, parecieran indicar que los restos de Simón Rodríguez permanecen, muy bien preservados, en una iglesia de Amotape (Perú), pueblo donde falleció.
Ante estas situaciones de ambigüedad, existe un gran compromiso. Sabemos muy bien que el país ha atravesado una serie de emergencias, de adversidades, de sanciones, bloqueos internacionales; y se han priorizado otras cosas urgentes. Pero está la buena voluntad de investigadores y científicos, quienes estamos dispuestos a trabajar para impulsar iniciativas plausibles que conduzcan a disipar estas incógnitas.
Existe un libro llamado La carta que cambió la historia (del autor venezolano ya fallecido, Jorge Mier Hoffman), donde aborda unas cartas que El Libertador y su prima (y amante) Fanny Du Villars, intercambiaron bajo un lenguaje encriptado, y acusa a sus enemigos de asesinarlo. Bajo su criterio ¿Por qué este libro carece de credibilidad?
Su autor no da referencia al origen real de los supuestos hechos. Respecto a las cartas con Fanny Du Villars (prima y amante del Libertador), han causado discusiones y mucha controversia. Fue escrita en francés y recordemos que Bolívar había aprendido este idioma. Hay autores que han puesto en duda la autenticidad de tales cartas. En ellas se usa un lenguaje metafórico, encriptado; algo exagerado, pero que pudiera derivar de la situación de salud y las tensiones por las que atravesaba Bolívar en sus últimos días, pero de ahí a interpretar que sus enemigos lo querían envenenar, no hay hechos confiables. Por supuesto, no dudamos que Santander y demás personajes que lo aborrecían políticamente, tenían planes para asesinarlo. Bolívar era un hombre muy persistente, terco, y fue difícil sacarlo de los escenarios. Los testimonios de quienes acompañaron a Bolívar en sus últimos momentos, demuestran que él no fue envenenado. Próspero Reverend (quien fuera el médico del Libertador y se mantuvo a su lado, cuando muere), lo admiró e incluso durante su vejez, publicó sus memorias y habló de sus experiencias vividas al lado del Padre de la Patria.
Mier Hoffman puso en duda la experiencia médica de Reverend. No hay que olvidar que este personaje y los acontecimientos en los que se involucró, pertenecieron a la primera mitad del siglo XIX. Su acercamiento a la medicina, estuvo mejorado por su experiencia como boticario de lo cual aprendió mucho sobre la farmacopea de su época. En esos tiempos, los títulos de médicos, eran distintos. Por ejemplo, Manuel Palacio Fajardo era médico con 24 años y se fue a Europa, donde ejerció esa profesión (1812-1817). Era un profesional, estudiado en lo que después pasó a ser la Universidad de Los Andes en Mérida, y ser médico en esos tiempos –en comparación a los tiempos actuales–, era muy distinto. Atendían a sus pacientes con medicamentos muy elementales, extractos de hierbas, químicos inorgánicos, procesos naturales, entre otros.
¿Cree usted que, con los estudios forenses al Libertador en el 2010, se cerró definitivamente la polémica sobre su identidad y las causas de su muerte, y no existan dudas a futuro que despierten contrariedades en relación a dichas investigaciones?
Pienso que no tiene más sentido indagar en esto, pues las pruebas que existen son bastantes contundentes, e incluso, antes y durante la exhumación –y con la fuerte cadena de custodia que tuvieron los restos en 1842–, es imposible negar que lo que tenemos en Caracas, son los restos del Libertador. Creo que aún hay mucha tela que cortar, respecto a generar una hipótesis creíble de lo que fue la enfermedad de Simón Bolívar y las causas de su muerte. Todavía hay un abanico de posibilidades. Lo he mencionado en mis conferencias, sobre una posible “amibiasis hepática pulmonar”. Lo importante –y eso es lo que creo–, siendo Bolívar un gran estadista, militar, político, humanista, internacionalista… su legado quedó vivo en la historia de los pueblos. Personalmente, estoy seguro, por conocer bien el contexto histórico de los días previos al fallecimiento del Libertador (suficientemente documentado por sus contemporáneos, y los testigos como el Dr. Reverend) y por haber conocido de cerca cómo se desarrolló el minucioso trabajo de detección molecular (negativa) de trazas de ADN de una serie de microorganismos patógenos que pudieron haber intervenido en la enfermedad fatal de Bolívar, entre ellos la bacteria que causa la tuberculosis, que ni ha debido ser víctima de esa enfermedad, ni puedo ver la probabilidad de que hubiere sido envenenado. Por lo menos no intencionalmente. No fue asesinado. Es una opinión estrictamente personal. No soy un vocero oficial del Estado venezolano en este momento, así que es importante dejar claro este punto. Estos enigmas históricos rara vez cuentan con una solución definitiva, para ello se necesitan pruebas contundentes.
Datos importantes que debemos conocer, sobre los estudios forenses del Libertador
.- Bolívar al fallecer, pesaba 20 kgs. Siendo de edad “relativamente joven” (47), le marcó el envejecimiento prematuro.
.- No existen fotografías de El Libertador. Sólo su rostro fue dibujado y pintado por artistas plásticos. Cabe destacar, que existen registros fotográficos de algunos de sus contemporáneos: Alejandro de Humboldt, Andrés Bello, José Antonio Páez, Carlos Soublette, José de San Martín, etc.
.- Estudios realizados en la Universidad de Surrey (Reino Unido), descartaron la presencia de trazas moleculares de Mycobacterium, negando así la hipótesis ampliamente difundida de que El Libertador falleció de “meningitis tuberculosa”. Así mismo, otras indagaciones moleculares específicas para otros microorganismos patógenos dieron negativo, señalando que Simón Bolívar no contrajo enfermedades contagiosas comunes al sistema respiratorio. Tampoco existen pruebas de que muriera envenenado. Bolívar padecía de crisis depresivas (le afectaron mucho las muertes de su esposa María Teresa y sobre todo en 1830 la de Antonio José de Sucre, así como, la inminente fragmentación de la Gran Colombia). Según el diario del Dr. Reverend, su estado de salud se agravó después que tuvo conocimiento del asesinato de Sucre.
.- Se emplearon pruebas de PCR (similares a la del despistaje del Covid-19), para la identificación de sus restos.
.- Mediáticamente, se creó de manera malintencionada una matriz de opinión negativa (sectores de la derecha), respecto a la exhumación de los restos del Libertador. Se habló de profanación y sacrilegio, y se inventó una fantasía sobre una presunta “maldición” que causaría la muerte trágica y prematura de dirigentes políticos ligados al gobierno del presidente Hugo Chávez.
.- Los rasgos faciales, del Padre de la Patria –obtenidos mediante softwares creados para la antropología forense y otras técnicas de ordenador, causaron impacto en diversos sectores dentro y fuera del país (sólo dos artistas, el inglés Stuart Williamson y el venezolano Omar Cruz, anteriormente, habían utilizado técnicas digitales para recrear el rostro de Bolívar). Tomando como ejemplo la experiencia de la reconstrucción del rostro de Nicolás Copérnico –por parte de investigadores y policías forenses en Polonia– se procedió a emplear una técnica similar para la recomposición facial de Simón Bolívar.
Reseña curricular del Dr. Ángel Viloria-Petit
Nacido en Maracaibo (Edo. Zulia), en el año de 1968. Investigador Titular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), Licenciado en Biología de la Universidad del Zulia (1990) y Doctor en Zoología de la Universidad de Londres (1998). Ha sido profesor de pregrado y posgrado en la Universidad del Zulia (1991-2002), la Universidad de Carabobo (2005-2018) y profesor invitado en la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Agrícola y Forestal de Fujian-República Popular China (Jinshan Scholar, 2016-2019) y la Universidad de Cambridge, Reino Unido (Profesor de la Cátedra Simón Bolívar, 2019-2020). Coordinador del Programa Antártico Venezolano (2009-2011) y Director del IVIC (2008-2011). En este último, formó parte de comisiones gubernamentales de alto nivel (entre ellos, la Comisión Presidencial que protocolizó y dirigió los estudios forenses de los restos del Libertador Simón Bolívar entre 2010 y 2012).
En su labor docente recoge la experiencia tutelar de 30 tesis de licenciaturas, maestrías y doctorados, así como, la supervisión de 7 postdoctorantes. Ha dictado más de 70 conferencias sobre temas científicos y culturales en escenarios académicos en países de América, Asia y Europa.
Es autor y coautor de más de 320 artículos científicos y divulgativos, publicados en revistas especializadas de circulación internacional (sobre zoología, biogeografía e historia), y de 8 libros de carácter científico y divulgativo (ensayos bibliográficos, histórico, biogeográfico y zoológico), publicados en Argentina, Colombia, España, Portugal y Venezuela.





