El Canto
Su historia
Caracas, 24 de febrero de 2020 (Prensa PGR) El arte del canto nació con el hombre mismo, con su primera expresión vocal. En sus orígenes fue una forma más elevada del lenguaje, probablemente inspirada por el culto primitivo. Hay incluso quienes afirman que el canto existió antes del lenguaje hablado, así como existe en especies inferiores al hombre, por ejemplo, las aves.
Más adelante el canto respondió a las necesidades de las religiones y las estéticas, condicionadas naturalmente por ejemplo por diferentes lenguas, las que llevaron a distintas maneras de emitir la voz (nasalización y elevación artificial de la laringe en las culturas del Oriente Medio).
En la antigüedad mediterránea el arte del canto tuvo influencia en la retórica; en Grecia los discursos debían ser rendidos en un determinado tono.
Aporte de la iglesia católica y la improvisación
El aporte más importante de la Iglesia Católica al arte del canto es, posiblemente, el canto litúrgico, y su desarrollo polifónico en siglos posteriores, antes de concluir la Edad Media. A fines de este mismo período, en Europa, aparece un tipo de canto profano que se podría denominar de arte y que practican los troubadours, trouvères y minnesänger.
La improvisación libre del siglo XVI sentó las bases técnico-vocales para el amplio y diferenciado desarrollo que tuvo el arte del canto a partir de 1600, con el florecimiento de la ópera, el oratorio, la cantata y el aria. En ese período, en el cual el canto tuvo un desarrollo musical tan grande, la principal preocupación era la expresión y la comprensibilidad del texto.
El virtuosismo vocal se desarrolló a la par con el instrumental, y sus grandes cultores fueron los castrati con su enorme habilidad en la ejecución de coloraturas. Recién el nuevo dramatismo del clasicismo restauró la relación original entre música y declamación y reemplazó al castrato por el cantante dramático, así como permitió la integración de las mujeres, que fueron excluidas del canto desde el siglo VII por la Iglesia Católica.
Aparición de nuevas formas del canto
En el siglo XIX apareció la canción artística (Lied, Kunstlied), la que con sus exigencias técnicas y expresivas enriqueció el arte del canto. En el arte vocal francés, en todas las épocas, el acento estaba puesto en la declamación de la palabra. La escuela belcantística italiana, en cambio, enseñaba el libre desarrollo del melos vocal, en detrimento de lo declamatorio. Los alemanes y otras naciones centro europeas encontraron un cierto equilibrio entre los dos extremos. Posteriormente, incluso maestros como Verdi y Puccini exigían unidad orgánica entre palabra y sonido musical.
Hoy en día, gracias al acortamiento de las distancias y la integración de culturas, es absurdo hablar de "escuela italiana" o "escuela alemana". Es cierto que los idiomas influencian de alguna manera la emisión vocal, pero al cantante de hoy se le exige expresarse de manera correcta en los diversos idiomas y estilos, lo que lleva a lo que podría llamarse una globalización de las escuelas de canto. Es necesario, por lo tanto, abordar la problemática de la técnica y la enseñanza del canto con gran amplitud, en forma abierta y sin dogmatismo.
Literatura del canto
A fines de la década de 1970 apareció en Berlín un libro, Die Sängerstimme, que se publicó más tarde traducido al español bajo el título de “La voz del cantante”. Sus autores, los doctores foniatras Seidner y Wendler, no sólo atendían a los cantantes y actores de Berlín, sino que además dirigían en el departamento foniátrico del hospital universitario Charité uno de los laboratorios importantes de Europa dedicado al estudio de todo lo relacionado con el canto. A raíz de una estrecha colaboración con los autores, especialmente con el Dr. Seidner, al ser traducido y adecuar al castellano, del mencionado libro, se pudo conocer una gran parte de las investigaciones que se realizaron en ese campo desde comienzos de este siglo y la multiplicidad de resultados obtenidos. Se admiró el enfoque abierto, exento, justamente, de dogmatismo con el que los autores daban a conocer posiciones muy diferentes, a veces incluso contradictorias, pero que al final contribuían dialécticamente a llegar a nuevas vías de conocimiento.
La laringe
Los primeros reconocimientos del aparato vocal se remontan a la antigüedad, y los cartílagos de la laringe hasta hoy llevan los nombres griegos que les diera Galeno. También, Leonardo da Vinci se interesó en la emisión de la voz y contribuyó a un mayor conocimiento de su fisiología. Pero el verdadero comienzo de una investigación científica en ese campo se puede situar recién en la mitad del siglo XIX. En esa época, el gran maestro de canto, Manuel García, logró con un espejito de dentista y con la ayuda de otro espejo, ver funcionar sus labios vocales mientras cantaba, inventando de esa manera la laringoscopia.
De allí en adelante algunos médicos comenzaron a interesarse en la especialidad y a investigar la voz desde el punto de vista fisiológico. El gran auge y avance en la investigación se produjo en los últimos decenios, gracias al desarrollo de los medios técnicos y electroacústicos puestos al servicio de la foniatría. Es muy importante integrar todo ese conocimiento científico en permanente desarrollo a la labor de formación de cantantes y a una cuidadosa higiene vocal, es decir, a la mantención de voces sanas. Sería altamente aconsejable fomentar en forma organizada la colaboración entre foniatras y profesores de canto.
Mito del canto
En la profesión cantora está muy difundido el concepto de que algún poder sobrenatural dotó al cantante de una bella voz, la que tiene que ser desarrollada para emitir hermosos sonidos, largos agudos, destinados a deslumbrar al público. Esta malformación es fomentada por muchos teatros de ópera y desde luego por la publicidad de las empresas fonográficas. Lamentablemente, también por algunos profesores de canto. Frente a ello se plantea la posición de los cantantes músicos, los que a través de su labor de intérpretes y de pedagogos tratan de presentar la voz como instrumento al servicio de la obra interpretada, y de despertar en las jóvenes generaciones de cantantes la necesidad de realizar su vocación por medio de la música y no de la acrobacia vocal.
Para lograr una verdadera interpretación o recreación es necesario un perfecto dominio del instrumento vocal, lo que significa un trabajo técnico de muchos años, pero nunca sin aplicar cada avance a la literatura musical, al conocimiento profundo, teórico y práctico de los problemas estilísticos, las diferencias de fraseo, de articulación, incluso de emisión que eso conlleva.
Cada cantante, cada estudiante de canto, es una personalidad diferente, que además lleva el instrumento inserto en su cuerpo, con características fisiológicas y psicológicas propias. Por eso, tratar de aplicar un sistema en forma dogmática es imposible, yo diría fatal. El pedagogo debe tratar de sentir en su propio organismo los problemas, por ejemplo, las tensiones que afectan al estudiante. Esto requiere por un lado una enorme concentración y por el otro una mente muy abierta de ambos participantes, profesor y estudiante. Y requiere también un grado de confianza y de amistad.
Verdaderas técnicas del canto
La técnica de canto y por lo tanto también la formación de cantantes, se basa en dos grandes verdades. La respiración baja, abdominal o costo abdominal y la relajación de las musculaturas desde las costillas hacia arriba; vale decir las musculaturas torácicas, claviculares, de la garganta y faciales. Todo lo demás varía mucho, de acuerdo a las características de las personas. Incluso varía la manera de acercarse a las verdades mencionadas y de hacerlas funcionar correctamente. La respiración, el apoyo, la presión de aire subglótica, el flujo de aire que lleva el sonido a los resonadores, el manejo de la cavidad de emisión, entre otros, son nociones muy difíciles de definir. Para explicarlas y llevarlas a la práctica, hablamos de sensaciones, que no siempre corresponden a la realidad fisiológica. Por ejemplo, la sensación durante una correcta respiración es el ensanchamiento de la musculatura abdominal. Hablamos, por eso, de respiración abdominal, siendo que esa sensación es consecuencia de la completa expansión de los pulmones, único verdadero órgano respiratorio, el que sin embargo no sentimos. Hablamos entonces de respiración abdominal, intercostal o clavicular, de acuerdo a la mayor o menor utilización y expansión de los pulmones. Y estas sensaciones varían mucho de una persona a otra.
Por lo tanto, que un profesor de canto debe ser un guía que ayude al estudiante a explorar caminos hasta encontrar finalmente el correcto, el que le permita a ese joven cantante desarrollar su voz hacia un rendimiento máximo en belleza, agilidad, capacidad de modulación, proyección, dinámica, siempre sin forzar el instrumento, cantando con los intereses de la voz, sin gastar el capital. Eso significa una presencia extremadamente concentrada del maestro durante las vocalizaciones que el estudiante realiza, particularmente cuando se trata de estudiantes principiantes.
El Arte del Canto
El arte, tanto para el que lo produce como para el que lo recibe, es, desde luego, una vivencia estética. Si se reduce a eso no más, produce sólo lo que Felsenstein llamaba "un goce culinario del arte". No es poco, pero el arte puede cumplir un papel mucho más importante, entregando conocimiento, en un nivel diferente y con otra proyección que la ciencia. Y aún más, siendo la elaboración más característica de la especie, es capaz de despertar los impulsos más humanos y llevan a la humanidad por la senda del progreso. Un artista, ya sea creador o intérprete, tiene la posibilidad de dar expresión a sus ideas a través del mensaje artístico. Ejerce así un papel formativo y por lo mismo tiene la obligación moral y social de actuar con el mayor rigor.
Pero además el arte en general, la música en nuestro caso, siendo una expresión cultural, tiene su valor propio. Es una de las grandes riquezas del género humano en su totalidad. Es, en conjunto con todas las expresiones artísticas, un factor importante en la toma de conciencia del ser humano. Lo grande y lo bello del mensaje artístico induce al ser humano a rebelarse contra todo lo que lo oprime, contra lo pequeño y sucio. Es un factor de emancipación y de desarrollo hacia la esencia humana. Todo eso, evidentemente, siempre que sea realmente Arte, con mayúscula. Claro, surge la pregunta: ¿qué es realmente arte?, ¿quién es el juez? La historia desde luego, con un juicio bastante certero.
El conocimiento estilístico permite desentrañar las particularidades de cada época. Así, con rigor académico, pero sin falsos academicismos y formalismos, el cantante se hace intérprete; vale decir, podrá traducir la obra a un lenguaje que comprenda el público de hoy, arrancándole toda la verdad que contiene. Un intérprete que se exige a sí mismo veracidad y honestidad en la búsqueda de los contenidos de la obra interpretada y la entrega con modestia, sin pretender un superficial lucimiento personal, sino agregando a la partitura las ideas, sensaciones y emociones que la obra en él despiertan, sin duda contribuye a producir un cambio en el oyente. Un cambio que puede redundar en una elevación de la calidad de vida del que escucha.
Importancia de la música de cámara para el canto
De primordial importancia para la formación de un cantante es la interpretación de música de cámara, la que obliga a la fineza y al máximo control vocal, a la expresión a través de una clara e intencionada declamación, una acentuación, una agógica y una dinámica extremadamente sutil. Existe un inmenso y riquísimo caudal de música vocal de cámara, desde el Renacimiento y barroco temprano hasta nuestros días. Practicando este género, tanto en lo solístico como en conjuntos, desde dúos hasta grupos mayores, el joven cantante aprende a distinguir las pequeñas diferencias composicionales y de práctica interpretativa entre épocas, pero a veces también entre creadores de la misma época. Esto puede enriquecer enormemente su potencial como intérprete.
Hacer ópera, desde el punto de vista vocal, es la pincelada amplia que contribuye al desarrollo del volumen y de la proyección de las voces, como también a la capacidad dramática, a la encarnación de personajes y situaciones. Pero en todos los géneros es indispensable la búsqueda y la expresión de la verdad. En el género ópera o teatro musical eso es particularmente importante; ya que ese género musical-teatral fácilmente cae en el ridículo y se transforma en un concierto con disfraces, dejando a un lado la parte teatral en la que se ha inspirado el compositor. Al respecto vale la pena recordar una cita de una charla del Prof. Walter Felsenstein, fundador y director, hasta su muerte, de la Ópera Cómica de Berlín, un teatro que ha sido y es ejemplo de realización de teatro musical moderno en su verdadero sentido. Dice el Prof. Felsenstein que debe llegarse a un resultado que "involucre al espectador en el drama y la poesía del acontecer escénico a través de la comprensibilidad, credibilidad y absoluta veracidad de un arte de la representación creador".
En nuestras universidades de artes actualmente se trabaja en la formación de artistas integrales, que no sólo sepan tocar su instrumento, sino que dispongan además de una amplia cultura y de conocimientos acerca de una serie de elementos propios de la modernidad. Estamos en principio de acuerdo con estos preceptos, tratándose de algo nuevo en la formación de un músico. La literatura y documentación de disponen indican que a los creadores e intérpretes de antaño se los formaba de acuerdo con grandes exigencias; naturalmente, a los niveles de sus respectivas épocas.
Sucede que en los tiempos pasados no había una separación tan tajante entre la cultura de la vida diaria y la formación artística, llamémosla académica. Nuestros antepasados europeos, desde niños aprendían a conocer música, a leerla y tocarla en sus casas, en la escuela, en la iglesia. Recién con el advenimiento del capitalismo y la industrialización surgió también la producción de un arte de entretención, cada vez más masivo y comercializado, cada vez más banal y ordinario y aún más diferente del arte de estirpe académico. En la música esto ha sido extremo, y con el desarrollo de los medios de comunicación, éstos se han hecho portadores y difusores de este tipo de música, en forma casi exclusiva, al margen de toda ética. Tanto es así, que las nuevas generaciones prácticamente no conocen otra manifestación.
Sin embargo, Venezuela, gracias al gobierno revolucionario encabezado por el presidente constitucional de la República, Nicolás Maduro, cuenta con un sistema nacional de orquestas. Asimismo, como vanguardia en la estimulación musical, en muchos espacios laborales se promueve la música y el canto.


