Jueves, 17 Febrero 2022 19:20

Heroínas Anónimas |“En Venezuela volví a nacer como mujer, como ciudadana y como trabajadora”

“En Venezuela volví a nacer como mujer, como ciudadana y como trabajadora”

Laura de Rokha es un gran personaje y a través de su arte, empatía, sensibilidad y energía; es sinónimo de sabiduría, experiencia y eterna juventud. Nos llama a un mundo extraordinario y maravilloso. ¡Es historia viva!

Por: Yajaira Soler Mendoza.

Fotos: archivos.

Nuestra edición nro. 44 de Heroínas Anónimas, se complace a entrevistar a una dama que ha hecho historia en la literatura y en el arte popular venezolano –como en otros países de Latinoamérica, Asia y Europa–, y desde que llegó a nuestro país, se residenció para siempre: se trata de Laura de Rokha, nacida en la ciudad de Santiago (Chile), el 23 de marzo de 1933. Hija del poeta, diplomático y político Pablo de Rokha (considerado junto a Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Vicente Huidobro y su madre, Winett de Rokha, como los grandes poetas inmortales de Chile). En 1951, recibe formación en Danzas Clásicas, con el maestro Vadim Sulima. En 1964, obtiene los títulos de Maestra y Profesora de Danzas Folklóricas Argentinas (Escuela Superior de Danzas Nativas “Aldo Besonne”). Participó en el Festival Internacional de la Marioneta, en Charleville Mesieres (Francia, 1972). Luego de 4 décadas de ininterrumpida labor, crea en Caracas el “Taller Permanente para la Producción y Difusión del Arte de los Títeres de Guante”.

En el 2018, recibió el Premio Nacional del Teatro. Obtuvo en manos de la Unearte (2019), su título como Licenciada en Educación para las Artes (Mención: Teatro). Además es defensora de los derechos de las mujeres. En Argentina, fue corresponsal por muchos años, de la revista “Nuestras Mujeres”.

Entrevistarla desde su casa y en compañía de su esposo Marcos Pérez, es disfrutar un museo lleno de magia, colorido y cordialidad con cada uno de sus personajes hechos por sus manos: desde Bolívar y Manuelita, Miranda, Zamora, Frida Kahlo, Los Diablos Danzantes de Yare y personajes de cuentos y novelas. También es una conexión con las manualidades, los tejidos, la lectura –a través de sus obras literarias y demás autores universales–, hasta la gastronomía. Laura de Rokha es un gran personaje y a través de su arte, empatía, sensibilidad y energía; es sinónimo de sabiduría, experiencia y eterna juventud. Nos llama a un mundo extraordinario y maravilloso. ¡Es historia viva!

Su labor como titiritera

En su estancia en Argentina, fundó el teatro de títeres “La Gaviota”, junto a artistas populares de ese país. En 1976, procedente de Argentina (donde vivió muchos años), se establece en Venezuela con su primer esposo Eduardo di Muro (maestro titiritero) y sus hijos, donde ya dominaba este arte. A través del Consejo Nacional de la Cultura (Conac), se une a la formación con los títeres. Así mismo, formó parte de las Ferias Navideñas del Ateneo de Caracas, por 16 años y exposiciones en el Instituto de las Artes Escénicas y Musicales (IAEM). Ya divorciada de Di Muro, comienza a recorrer las barriadas de la gran Caracas –a lo que resalta nuestra entrevistada ‘había que ampliar la sabiduría de los títeres al pueblo venezolano y darlo a conocer’–: con el fin de formar e incentivar a las niñas, niños, mujeres, jóvenes y adultos mayores, este arte que comenzaba a dar colorido, movimiento y alegría en esas comunidades.

De igual modo, ha realizado conferencias y exposiciones en varias regiones del país, como en exterior.

En Venezuela volví a nacer

Rokha expresa que siendo oriunda de Santiago de Chile y de vivir en varios países, es en Venezuela donde volvió a nacer como mujer, como ciudadana y como trabajadora. “Siempre estuve identificada con la izquierda, porque nací con ella. Mantengo encendido mi espíritu revolucionario a dónde quiera que voy. En este maravilloso país, también soy bolivariana y chavista. Chávez nos dio seguridad como pueblo y con Maduro también me siento segura”.

–¿Los títeres son tus hijos?

–Los museos no te permiten vender tus obras. Sólo están de exposición bajo la mirada y la crítica del público o del espectador. Mis títeres permanecen a mi lado, llegan a su hogar y son mis hijos. Desde el año pasado, se presentó una exposición de 40 títeres en el Museo Alejandro Otero (MAO), en La Rinconada (parroquia Coche). Con el tema de la pandemia no ha sido fácil el acercamiento del público, a apreciar una exposición en los museos. Mis 40 hijos vuelven acá a darme alegría.

–¿Cómo ha sido esa experiencia de tus alumnos y alumnas, que han aprendido el arte de elaborar títeres?

–Es un sinnúmero de alumnos que he formado con talleres de títeres, desde hace años. Algunos de ellos están fuera del país –y mantienen contacto conmigo– y han realizado sus exposiciones y ofrecen talleres. Es una satisfacción muy grande para mí. Hasta en Elorza (estado Apure), tengo experiencias gratificantes con mis talleres de títeres. Estuve con estudiantes de educación básica y se involucraron sus padres, para disfrutar este taller. Finalizamos con una fiesta joropera y los títeres transmitían alegría y colorido.

Su labor como escritora

Editoriales como El Perro y La Rana, Fondo Editorial Fundarte y otras, han publicado las obras de nuestra entrevistada en cuentos. Obras como ‘Perra vida’ (asociada al sistema de la cuarta república, tras el golpe militar del 4 de febrero), obras para títeres (para adultos y niños), ‘La historia de Bruno-Brunito y su perro Monopatín’ (cuentos para niños),  ‘El genio de Nicantén’ (vida y obra de Pablo de Rokha), y dos monólogos teatrales (dedicado a la mujer y sus acontecimientos en la vida, y el segundo, sobre Hamlet –personaje de Shakespeare–, que narra su propia historia).

La violencia hacia la mujer es histórica y es la peor pandemia del siglo XXI

La pandemia nos ha desconectado y retirado de nuestra vida cotidiana. Hay que saber cómo  aprovechar y emplear el tiempo, con cosas maravillosas que puedes hacer en casa y en familia. No obstante, nuestra entrevistada expresa su preocupación sobre la violencia hacia la mujer: “En tiempos de pandemia ha recrudecido y sus cifras aumentan día a día. ¡Si un hombre te levanta la mano, te grita o te amenaza, no lo podemos permitir! La violencia hay que rechazarla de inmediato. La violencia hacia la mujer ha sido histórica y se ha convertido en la peor pandemia del siglo XXI”, sostiene.

Marcos Pérez, su inseparable esposo

Para el Sr. Marcos Pérez –esposo de Laura de Rokha–, compartir con una pareja que viene de las artes ‘es un verdadero placer’. No es fácil sobrellevar la vida con 35 años de casados, pero lo más importante es que exista la compresión, la comunicación, la empatía y el respeto. “Dentro de su trayectoria, la he apoyado en sus exposiciones en muchas ciudades del exterior. Estos muñecos tienen sus anécdotas, sus historias. Recuerdo el caso de una crítica del arte australiana, que le gustó estos muñecos al presentarnos en una galería de arte en Washington (Estados Unidos). Quería comprarlos y darlos a conocer en la antigua Checoslovaquia. El público que me ha tocado conocer en esas exposiciones, les ha gustado el trabajo de Laura (…) Ella también es una maravillosa cocinera y sus platos tienen que ver con la gastronomía latinoamericana, hebrea, del Mediterráneo, etc. Estoy apoyándola en su proyecto literario-gastronómico ‘Laura en su punto’, pues tiene mucho que decir con este tema (…) Como escritora, me ha tocado ser su crítico, su corrector, su prologuista. Su último libro ‘Después del lunes’ –narrativa sobre la lucha del pueblo venezolano–, se hace presente la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992. Esos momentos lo conmemoramos con regocijo, con fuerza y con energía. Lo que estamos enfrentando no es nada fácil: es el imperio devastador e inhumano, que tanto daño le ha hecho a la humanidad. El pueblo venezolano es revolucionario por esencia. Laura es una de las exponentes del arte revolucionario en Venezuela. Ella es una luchadora, porque ha trabajado por la reivindicación de la cultura y de la mujer. Me honra estar a su lado, porque es una mujer guerrera, indómita, enérgica. ¡Esa fuerza nos alimenta mutuamente!

–¿Cómo prologuista de ‘¿Perra vida’, qué impacto tiene esta obra en la literatura venezolana?

–Vislumbré en esa obra, el nacimiento de los movimientos cívicos-militares, políticos, estudiantiles, obreros… cuando el Comandante Chávez hiciera su primera aparición pública, en aquel 4F. Se oía ese ruido de sables, porque se gestaba una rebelión militar. Ahí viene la parte del cuento ‘Los coroneles también aman’, vinculando el hecho geopolítico de ese momento. No nos equivocamos y de cualquier manera, todo proceso de cambio, queda en la historia, en el presente y en el devenir de la humanidad. Chávez está sembrado a la izquierda del ‘Dios Pueblo’ y está en la mirada de las niñas, en la sonrisa de los niños, en la fortaleza de los jóvenes y en la sabia convicción de los adultos.

Mensaje para las lectoras y lectores de Heroínas Anónimas

La lectura ocupa un lugar preponderante en la vida de Laura, nuestra artista. Cada instante que tiene, se los dedica a los libros. Desde que comenzó la pandemia, ha leído 55 libros (y los que faltan). “Para las lectoras y lectores de Heroínas Anónimas,  quiero decirles que leer te libera, te transmite una conexión con el saber. Ocupa un lugar importante en nuestra imaginación y nos despierta la mente con miles de cosas maravillosas. ¡Los invito a leer!”.

Por lo tanto, nuestra entrevistada y su esposo Marcos Pérez, extienden un especial saludo a la Procuraduría General de la República, y obsequian un breve relato sobre ‘Caracas, mi ciudad’, porque es la Caracas que ama y vive Laura de Rokha, desde el amanecer hasta el anochecer:

Caracas, mi ciudad

“Me gusta Caracas. Desde aquí me desplazo descubriendo día a día, mil asombros en mi camino. Me gusta cruzar la Plaza Bolívar en diagonal. Me gusta admirar la estatua del gran hombre Simón Bolívar en su caballo encabritado a punta de galope. Miro los asientos alrededor de la plaza donde descansan los ancianos y conversan unos con otros. Me gusta tomar una chicha, un jugo de piña o de naranja. Me encanta el chocolate frío o caliente del Café Venezuela. No me asusta ir de un punto al otro. El metro me conduce a mi destino y lo demás, lo camino. Siempre descubro alguna plazuelita olvidada y pienso que fue hermosísima en su esplendor, desde el primer momento. Se está arreglando todo, pero sin falta, había demasiado abandono y descuido. Caracas es mi ciudad y la amo. Con lluvia o sin lluvia, con calor o frío, la amo”.

 

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