“Estamos enseñando a producir a las comunidades a través de los envasados en vidrio”
La UBTJR en su 13° aniversario, está impulsando la formación colectiva y la acreditación de saberes en proyectos de emprendimiento alimentario, con diversos sectores organizados.
Por: Yajaira Soler Mendoza.
Fotos: Archivo.
(Caracas, 21 de noviembre de 2021).- La Universidad Bolivariana de los Trabajadores Jesús Rivero (UBTJR), arribó el pasado 4 de noviembre, a su 13° aniversario de existencia. Fue creada como Universidad Experimental, en el marco de la Misión Alma Mater (Decreto Presidencial N° 6.499, del 04/11/2008). Para profundizar el proceso revolucionario y socialista, se requiere de la formación integral, colectiva, de calidad, continua y permanente; de hombres y mujeres con pensamiento crítico, capaces de impulsar la producción de la ciencia, la tecnología, la innovación y la independencia económica, en aras de construir nuevos modos de producción.
Es por ello que la práctica pedagógica que dejó el Prof. Jesús Rivero al país, permitió concebir como proyecto colectivo, los principios y postulados pedagógicos y andragógicos desde la práctica en el trabajo –basados en su experiencia–, se constituyeron en la semilla de un nuevo enfoque y concepto de una instancia universitaria que abriera paso a la educación de acción, la planificación administrativa y local, la co-gestion y la autogestión; como eje de fortaleza en una mejor formación a favor de la clase trabajadora, desde su propia práctica socio-productiva e intercambio de conocimientos.
Por esta razón, Manuel Berroterán (Vicerrector Académico de la Universidad Bolivariana de los Trabajadores Jesús Rivero) y Dámaso Campos (Vocero Nacional de la UBTJR), comparten esa interesante experiencia sobre la acreditación de saberes y el programa de acción productiva –a través del impulso del emprendimiento–, a diversos sectores como clase trabajadora, profesionales y técnicos, consejos comunales y comunas, tercera edad, personas con discapacidad, organizaciones sociales, culturales, de mujeres, estudiantiles, etc; que se suman a esta formación. Nuestra sección dominical en su edición nro. 31 , le damos la bienvenida.
Una universidad que promueve la producción alimentaria
Para el compañero Dámaso Campos, son varias áreas donde desarrollarán estas actividades formativas. La primera, arranca con la UBTJR, iniciándose con la producción. Se creará para el año próximo, una estación experimental que les permita arrancar con seis líneas de producción (pepitonas, sardinas, atún, carne de chivo, frutas y vegetales), y no precisamente para satisfacer las necesidades propias de la clase trabajadora, sino el de generar ingresos propios para esta casa de estudios. La segunda, se apalancan con la Comuna de San Juan (Avda. San Martín) y el Banco de Venezuela (con los programas de la banca social), desde la organización y planes crediticios. “Estamos enseñando a producir a nuestros camaradas, a través del envasado en vidrio. Sí, el vidrio que fabrica la Empresa Venezolana del Vidrio (Venvidrio), con el apoyo del Vicealmirante Henry Jiménez Peña, quien es su presidente y ha sido un gran aliado, para este proyecto”, sostiene nuestro entrevistado.
El método Appert para el proceso de envasados en vidrio
Campos señala que dentro de su plan formativo con los envasados, aplican el método Appert’. Nicolás François Appert fue un maestro confitero y cocinero francés, quien inventó el método de preservación hermética de los alimentos, en plena revolución francesa. Fundó la primera fábrica comercial de conservas en el mundo. “Copiamos este método y fue secuestrado por el capital. Lo emplearon para la dominación de industrias alimenticias. En cambio, en la UBTJR lo empleamos de forma amorosa y solidaria, en beneficio de nuestro pueblo. Se trata de un proceso muy dinámico y lo acompañamos con un taller teórico-práctico, con la conservación de los alimentos en doce pasos sencillos. Lo único que priva es la asepsia (técnicas de esterilización e higiene) y que tengamos utensilios prácticos de cocina. No hace falta tener equipos costosos. Si no disponemos de gas, también podemos recurrir a la leña, al carbón”, expresa.
Experiencias interesantes
No obstante, la UBTJR está próxima a entregar la primera certificación y tienen un amplio cronograma de trabajo de forma conjunta con Venvidrio (Planta Guacara, estado Carabobo), para formar a las comunidades que son parte de su punto y círculo en esa entidad.
También con la Comuna Pío Tamayo (estado Lara), han realizado varias reuniones y en los primeros días de diciembre, impulsarán los envasados con carne de chivo y otras proteínas de origen animal. Con todo esto, se pretende territorializar la producción y rescatar la verdadera esencia de la cultura gastronómica.
“Estamos ‘inundados’ en el mercado con las mermeladas de fresa, durazno, guayaba… No decimos que eso sea malo, pero tenemos que resaltar nuestra propia producción nacional: cacao, café, mango, lechosa, cambur, plátano, naranja… Hasta el vinagrillo, que es una fruta exótica que se da en la Península de Paria, no se conoce en otras regiones del país. Estamos en esa cruzada y de la mano de nuestra Universidad, estamos seguros que sumaremos éxitos”, acota nuestro entrevistado.
–¿cómo ha sido la vinculación de los sectores organizados con los programas que impulsa la UBTJR?
–La estrategia de la Universidad Bolivariana de los Trabajadores Jesús Rivero, es la autoformación integral continua y permanente. A nivel nacional, hemos desarrollado un trabajo desde hace tiempo, enlazando la ciencia, la tecnología, la cultura y lo ambiental. Eso nos llevó a un espacio maravilloso –como experiencia piloto-, en Cumaná, con la Empresa ‘La Gaviota’. Allí desarrollamos la primera batalla productiva junto a su clase trabajadora, sumándose compañeros de otras empresas de producción del país y hasta del Ministerio del Poder Popular para el Proceso Social del Trabajo, ejecutamos esa batalla. El rescate de ‘La Gaviota’, fue en un momento crítico que vivíamos: problemas de energía, problemas con la Represa del Guri, el golpe económico, el feroz bloqueo… Teníamos duras adversidades para la producción y escaseaban la materia prima (laminado al frío, por ejemplo). Nos quedaba la opción de los compañeros de Venvidrio. En ese momento, llegó una comisión de trabajo con una gran cantidad de envases de vidrio. Comenzamos a impulsar una línea estratégica de producción a través del envasado (lo mismo como la producción artesanal que desarrollamos actualmente, aupando a las Unidades de Producción Familiar). Organizamos un bloque de compañeras y compañeros –sumándose la comunidad cercana a la Empresa ‘La Gaviota’-, y se arrancó la producción.
En ese momento también recuperamos la utilización de la harina de pescado que se elabora con los ‘desechos’ del pescado (que así lo llama la industria capitalista). No le dicen al pueblo que en esos desechos, se obtiene un valioso producto –y de paso, lo venden en divisas–. El 40% de una sardina se transforma en harina de pescado. Cada tonelada de desperdicio (cabeza, cola, tripas) se sacan 300 kilos de harina de pescado. Son 400 dólares en su valor.
No íbamos a ‘La Gaviota’ en horario de oficina. Convivíamos con estos compañeros día y noche, apoyándoles cómo rescatar la producción. Tomamos la empresa para recuperarla, no para cerrarla. Teníamos que aprender y aprendimos con ellos. Bajo esa experiencia, aprendimos a impulsar nuestro propio proceso productivo.
Tenemos 76 líneas de producción que hemos construido e impulsado. Cada línea de producción es un taller formativo. Cumplimos con la acreditación de saberes, dictándolos a la comunidad y conocer en ellos su potencial. En estos talleres se han incorporado adultos mayores, personas con discapacidad, mujeres, jóvenes, profesionales y técnicos, el pueblo organizado. Aquí no tenemos distinción, limitaciones ni preferencias. Mientras que un adulto mayor o una persona con discapacidad, tenga el ánimo de poner la etiqueta a un envase, su aporte es útil a la producción.
Apoyo incondicional de Venvidrio
Hay otras áreas vinculadas a la producción de envasados de vidrio que son muy alentadoras desde el punto de vista productivo. Bajo la interrogante ¿cómo revertir ese impacto ambiental?, el vidrio como principal materia prima, es una fuente de divisa. No obstante, plantea Campos: “Venvidrio maneja muy bien su política del reciclaje, de la mano con la comunidad organizada: éstos recolectan el vidrio y en las plantas donde opera esta empresa, se traslada a la comunidad y es canjeado por otros productos (o el valor en costos) a beneficio de la comunidad. La UBTJR también impulsa la concientización en el trabajo de reciclado de vidrio, acompañando a los compañeros de esta empresa, a las comunidades. El vidrio no es un envase vacío. Tiene su valor para cada proceso productivo. En el proceso de formación, colocamos un número determinado de envases y realizar las técnicas de alimentos. El grupo participante aporta los ingredientes (dependiendo lo que vamos a envasar) y le enseñamos las técnicas.
Bajo nuestra experiencia, cada comunidad presente tiene un potencial. Por ejemplo: casos de participantes de origen europeo, que aportan recetas caseras de su tradición familiar (en el caso de salsas o guisos) y lo envasaban en potes plásticos, guardándolos en la nevera. Nosotros les enseñamos cómo envasar ese preparado en vidrio y tengan larga duración de conservación. Ese compañero o compañera se convierte en un nuevo proveedor de su producto y lo comercializa en su comunidad, un abasto o por encargo. Eso lo apalancamos y lo ponemos en contacto con los compañeros de Venvidrio, que les permita el apoyo con sus nuevos envases, de forma gratuita. Así mismo, se difunde éstos saberes a los trabajadores de Venvidrio y a su vez, se convierten en multiplicadores de esas técnicas alimentarias en otras comunidades”, afirma nuestro entrevistado.
La importancia de la autoformación y el intercambio de saberes, en beneficio del pueblo. Los retos de la UBTJR
Para el Vicerrector Académico de la UBTJR, Manuel Berroterán sostiene que esta propuesta desarrollada con la técnica de alimentos en envasados de vidrio –como proceso formativo y en la acreditación de saberes–, tiene una gran significancia en beneficio del pueblo venezolano, desde la organización. En sus comienzos, la UBTJR ejecutó sus planes de acción (formativos) con la clase trabajadora, en sus entidades de trabajo. “Como equipo de estudio, organizamos la formación con las principales empresas e industrias del país. Bajo esta iniciativa, nos volcamos a mirar las comunidades. El estado Sucre fue nuestra experiencia piloto con los procesos formativos a favor del emprendimiento. Ahora, lo estamos ejecutando acá en Caracas, con la Comuna de San Juan. Tras el impulso las cadenas productivas en las comunidades, se convierte en el último eslabón de ese proceso productivo. Con los sectores urbanos también es posible generar producción. Nos lanzamos con esta experiencia y en verdad, está causando un impacto positivo en las comunidades. Desde nuestra universidad le dimos el carácter formal y establecimos la posibilidad que hay una estación experimental, que da valor a lo técnico y lo científico desde el emprendimiento, es decir, desde la innovación y la creatividad”, recalca Berroterán.
Cada envase que se produce y trabajar una técnica alimentaria para su conservación, se convierte en un objeto de estudio. Vale destacar que se toma un registro, datos y la sistematización de procesos, en el diseño de este nuevo plan de estudios. Plantea nuestro entrevistado: “Ese laboratorio que en otras instituciones está aislado –por así decirlo–, lo impulsamos con la comunidad y tengan su propio laboratorio. Cada envase tiene su ficha técnica que nos permite demostrar el carácter científico, donde se está generando una producción que 100% artesanal. Para nosotros tiene una gran profundidad, pues estamos propiciando organización y unidad de distintos sectores. De esta manera se visualiza el proceso social del trabajo. Claro ejemplo, está Venvidrio (su aporte con los envases), a los pescadores (donde conseguimos el atún, las sardinas, las pepitonas) e insumos del sector agrícola, que se convierten en herramientas del proceso social del trabajo. Esto nos permite explicarlo desde un hecho concreto en el cual participan estudiantes, mujeres, consejos comunales, personas con discapacidad, adultos mayores… Un universo presente en nuestros barrios, comunas, organizaciones… a través de la producción, de la creatividad”.
Producción con sabor a pueblo
Bajo la exposición de nuestro entrevistado, si tenemos un producto preestablecido, una abuela le pone un nuevo ingrediente y tendrá un sabor distinto: el sabor del fogón, el sabor del hogar, el sabor de sus raíces… expresado y recogido en un envase de vidrio. Para el año entrante, la UBTJR contará con la creación de estaciones experimentales que comiencen a vincularse entre sí, donde una comunidad prepara su salsa, otra comunidad producen embutidos o envasados de carne, y comienzan a vincularse. De esta manera, se está atendiendo la situación alimentaria en nuestro país. “La ONU y las FAO, han presentado cifras alarmantes sobre la hambruna en el mundo, a raíz del cambio climático que afecta a muchas naciones, como al voraz sistema capitalista que ataca de manera perversa, a la población. Advierten una catástrofe alimentaria en estos años. En nuestro ejemplo, estamos preparados con este programa de formación y como arma de guerra, el impulso alimentario a través de los envasados de vidrio. Es infinito este universo que está recogido y envasado en un frasco de vidrio”, señala el Vicerrector Académico de la UBTJR.
Para nuestros lectores y lectoras, al igual que sectores y/o comunidades organizadas que estén interesados en estos programas formativos y acreditación de saberes, pueden dirigirse a la siguiente dirección: Esquinas Reducto a Municipal, Edificio Saverio Russo, piso 2, oficinas de la Universidad Bolivariana de los Trabajadores Jesús Rivero, Parroquia Santa Teresa. Referencia: cerca de la Basílica Santa Teresa.






