“ME CONSIDERO UN QUIJOTE DEL PUEBLO Y AYUDAR A LOS MÁS NECESITADOS, ME HACE FELIZ”
Marcel Kosma, sin duda alguna es un filántropo. Su labor voluntaria ha dejado innumerables sonrisas en los niños y niñas que habitan en zonas populares y de difícil acceso del país.
POR: YAJAIRA DEL CARMEN SOLER MENDOZA.
FOTOS: ARCHIVO UNA MAÑANA BUENA.
Nuestra edición dominical N° 23 de Héroes Anónimos, se complace en entrevistar a Marcel Kosma. Nacido en Caracas, el 16/11/1979, casado, padre de dos hijos: Mateo Jozef y Zareth Aleska. Es diseñador gráfico (egresado del Instituto Universitario Monseñor de Talavera-2003), servidor público de la Fundación Misión Milagro, y además, impulsor del proyecto voluntario “Una Mañana Buena”.
UNA MAÑANA BUENA: SU GRAN OBRA DE AMOR DEDICADA A LA INFANCIA Y A LOS MÁS NECESITADOS
Para Kosma, su proyecto “Una Mañana Buena”, nació en el año 2006 como labor filantrópica, a favor de los niños y las niñas de escasos recursos en la gran Caracas, como en otras poblaciones del país. Al respecto, nos relata: “En la flor de mi juventud, soñaba con unas inmensas ganas de cambiar el mundo. Tuve una empresa dedicada a eventos infantiles, donde obtenía ganancias por el trabajo de divertir a los pequeños de la casa a través de juegos, atracciones, comidas para fiestas, pintacaritas, payasos, piscinadas… En el mes de julio, obtenía grandes ganancias y comencé a ahorrarlo para invertirlo en navidad. Compraba juguetes (recreativos, deportivos y educativos), ropa y alimentos preparados, para los niños y las niñas de algunas zonas populares de Caracas y del estado Miranda –cuyas madres y padres, no contaban con los recursos económicos para comprárselo–. Junto al equipo de voluntarios, activábamos dinámicas de recreación con estos niños y niñas, y así mismo, diseñábamos franelas estampadas para obsequiárselos al final de la mañana del 24 de diciembre. Esta iniciativa fue por varios años (…) Recuerdo que el primer año, familiares y amistades, me recomendaban que no lo hiciera. Igual les insistía: ‘¡Si uno hace el bien todo saldrá bien y más cuando soy un soldado de Dios! Por momentos debemos asumir tareas en pro de liberar a Dios de tantas cargas. No solo es pedirle a él, es el momento de colaborar con los más necesitados’.
En el segundo año de esta quijotada (2007) –y de la mano de mi mejor amigo–, realicé una convocatoria para que acompañaran personas interesadas con el tema social, en Petare (en el sector donde nació Una Mañana Buena). Por la vía de las redes sociales, realicé un llamado para la donación de juguetes o contar con apoyo monetario para la compra de los mismos, y a su vez, me acompañaran en esta jornada. Se recolectaron muchos juguetes y fueron obsequiados en esa comunidad petareña. Unos meses antes, nació una sobrina y para evitar malos entendidos, realicé un video (como prueba fehaciente que se sumaron personas voluntarias y gracias a sus donativos, llegaron directo a esos niños y niñas), y dejé un mensaje: ´Este año, invertí el dinero de sus regalos en juguetes que logramos entregar a varios niños de Petare´. El video tuvo gran difusión en mi cuenta Facebook y muchas personas se interesaron en apoyar esta iniciativa en futuras navidades. Seguimos entregando juguetes, organizamos actividades recreativas y culturales, e incluso, entregamos franelas estampadas y diseñadas por nosotros, a personas en situación de calle.
De manera sorprendente, echaron raíces un ejército de voluntarias y voluntarios, y nos motivamos en llevar esta experiencia a los estados andinos, Zulia y La Guaira. Nos hicimos presentes en comunidades campesinas, indígenas y de difícil acceso, llevándoles alegría y sorpresas recreativas”, expone nuestro entrevistado.
FINES QUE PERSIGUE UNA MAÑANA BUENA
Para nuestro entrevistado, al existir una Nochebuena, también se hace necesaria la creación de Una Mañana Buena, ya que la temporada decembrina es la época de regalos, comidas, fiestas, reuniones, encuentros, derroches… y cada quien procura hacer felices a nuestros familiares y amigos más cercanos. Por esta razón, muy pocas veces nos acordamos de aquellos seres desconocidos: con el que jamás hemos hablado o compartido, pero que nos necesita. Aquellos que viven en una realidad completamente distinta (los niños, los jóvenes y los adultos mayores en condiciones de vulnerabilidad). También suele pasar con los pacientes hospitalizados y no tienen compañía, o los niños huérfanos en un albergue, los abuelos en una casa-hogar y no cuentan con la visita de algún familiar o amigo, la persona con discapacidad y requiere una mano amiga, y hasta la madre en condiciones de pobreza y no tiene qué darle de comer a sus hijos.
Expresa Kosma: “Si nos detenemos un momento a pensar en algo más que no sean nuestros problemas, nos daremos cuenta que son muchas las personas que podemos ayudar y hacerlos felices, con un pequeñito esfuerzo. Frente a esta realidad, surge Una Mañana Buena. Sin tener organización o fundación registrada, tengo el ímpetu de expandir mi entusiasmo, creatividad, tiempo y esfuerzo, junto a un ejército de voluntarios que ha crecido año tras año, con conciencia humana y social, con corazones nobles y solidarios, para obsequiarle a los más vulnerables, este tipo de actividades sin recibir nada a cambio –excepto una sonrisa sincera y duradera–. Se hace necesario y urgente, trabajar por la transformación la sociedad, de los valores y los principios ancestrales.
Con orgullo te digo que estos 14 años visitamos hospitales, barriadas, zonas rurales e indígenas, realizando diferentes jornadas: entrega de juguetes, alimentos, franelas, siembra de plantas, paseos, torneos deportivos, obras de teatro, elaboración de papagayos, actividades de calle, rescate de animales abandonados… brindando una mañana diferente para aquellos quienes algunos olvidan. Por fortuna, los buenos seres somos mayoría y pasito a pasito, se han unido más personas, fundaciones, colectivos culturales, instancias públicas y privadas; brindándonos su calidad humana, su apoyo y tiempo. Cada vez la labor crece, de forma gratificante. ¿Qué se requiere para formar parte de este ejército humanista? ¡Es tener ganas y sensibilidad social, para sumarse a esta experiencia! Comparto la frase de la Madre Teresa de Calcuta: ‘Quien no vive para servir, no sirve para vivir’. Así que aprendamos a servir, de ayudar a quien más lo necesite. Ese es uno de los fundamentos de Una Mañana Buena. Es un sueño hecho realidad, una hermosa quijotada con luces de humanidad y nos permite darle otro sentido a la vida de los niños, niñas, adultos mayores, pacientes, personas con discapacidad, y a madres con condiciones de pobreza extrema”, señala Kosma.
ANÉCDOTAS QUE COMPARTE NUESTRO ENTREVISTADO
Al preguntarle a Kosma, que comparta alguna anécdota interesante o sus vivencias con Una Mañana Buena, nos relata el caso de 80 niños y niñas de la comunidad Los Plátanos (Ocumare del Tuy, estado Miranda), quienes visitaban por primera vez el Teatro Teresa Carreño y cuya sorpresa no se hizo esperar: ver la obra El Cascanueces, en compañía del personaje decembrino de las montañas de Galipán “Pacheco”, quien les dio la bienvenida al lugar y dando a conocer su historia como personaje navideño. “Cuando terminó El Cascanueces, comenzó a llover fuerte. El sonido de los truenos, asustaron a estos niños. Luego los trasladamos al transporte para darles su merienda y se emocionaron tanto, que al ver en sus respectivos asientos, tenían sus regalos de navidad. Un niño me dijo emocionado: ‘¡Ese fue Pacheco quien dejó los juguetes cuando estaba tronando!’ Saliendo de Caracas y al mostrarles el Waraira Repano, un niño gritó de emoción a sus amigos: ‘¡Miren allá arriba de la montaña! ¡En ese edificio es donde vive Pacheco!’ (señalando el Hotel Humbolt). La inocencia de estos chipilines, alegra el alma a cualquiera”.
LA LABOR DEL VOLUNTARIADO: EL MOTOR QUE NO SE DETIENE A FAVOR DE NOBLES CAUSAS
La sensibilidad, la empatía, la humildad y la solidaridad, son elementos claves que dejan estas actividades sociales, llevadas a cabo por el voluntariado. Para nuestro filántropo, la fortaleza que motiva al voluntariado, es realizar esta labor sin esperar nada a cambio. “Aunque estés atravesando momentos difíciles a nivel personal, el contacto con los sectores más desfavorecidos, te anima y te dan más fuerza, para ayudarlos. Recuerdo un día y llegando de una comunidad, a uno de los compañeros le pregunto si tenía hambre (por lo tarde que duró la actividad) y me contestó ‘Nada que ver. No tengo hambre. Me siento muy contento por esta labor’. De verdad, sientes que levitas de alegría y el ayudar te nutre el alma”, acota Kosma.
SUS PALABRAS FINALES PARA LAS LECTORAS Y LECTORES DE HÉROES ANÓNIMOS
“Debemos ser multiplicadores de las cosas positivas. Lamentablemente, vemos personas que presentan en sus temas de conversas, cosas tóxicas, negativas e incluso, con un bajo nivel de groserías y demás obscenidades. Lo bueno y lo hermoso no lo ven, ni lo perciben. Todavía existen personas que trabajan por el bien y son invisibilizados, o nadie los conoce. El apoyo de todas y todos es fundamental para transformar el mundo que nos rodea. Por eso, recomiendo siempre acompañar, colaborar o compartir las actividades de todas esas maravillosas organizaciones o individualidades que trabajan de forma inalcanzable por el bien. Hay que desechar lo negativo, pues eso causa miedo, tensión, dolor y enfermedades (…) Quiero agradecer de verdad esta entrevista, pues permite dar a conocer la labor filantrópica de Una Mañana Buena. Un abrazo energizante a la Procuraduría General de la República, como a las lectoras y lectores de Héroes Anónimos, que hacen posible que esta labor se palpe en el país. ¡Gracias, gracias e infinitas gracias!”, así se despide nuestro entrevistado.
Quienes desean sumarse a esta noble labor, pueden seguir a Marcel Kosma, por las siguientes redes sociales: Instagram: @UnaMananaBuena, Youtube: Una Mañana Buena Blogspot: http://unamananabuena.blogspot.com/?m=1.







